Haciendo sonar la campana, logros compartidos

Suena la campana. De forma inmediata la sonrisa empieza a contagiarse de unos a otros. Los que en ese momento están de pie se lanzan a aplaudir;  y más de uno se levanta ex profeso para compartir la buena nueva con los responsables de haberla hecho sonar. La campana suena porque alguien de nuestro equipo ha conseguido cerrar una nueva venta, así que desde hace algunos meses su particular ruido ya es sinónimo de entusiasmo en nuestra oficina.

Ahora el equipo comercial nos hace ser conscientes de que nuestra labor diaria, sea cual sea, contribuye a consolidar a nuestra compañía. Su gesto, un leve movimiento de muñeca, se ha convertido en un gesto motivador e inspirador. No importa a qué nos dediquemos cada uno, ahora el logro es totalmente colectivo y compartido, se disfruta más que nunca y conlleva una implicación por parte de todos.

¿Y todo por una campana? Pues sí. ¿Quién nos iba a decir que un mecanismo tan sencillo como éste nos iba a ayudar a hacer teambuilding y reforzar los lazos entre los diferentes departamentos?

Sin embargo, para que el efecto campana no desemboque en una lucha por ver “quién es el que más la hace sonar”, nunca hay que perder de vista el quién, el cómo y el cuándo.

¿Quién hace sonar la campana?

Cualquiera de las personas del Departamento en el que se haya completado la venta. No se trata de poner de relieve el nombre y los apellidos de la persona que ha vendido. Un enfoque individual lastraría el verdadero objetivo de la campana, cuyo mérito es hacer grupal la venta. Y es que ésta no sólo depende de la persona que la efectúa directamente, alrededor están sus compañeros y otros equipos, igual de imprescindibles: gestión, producción, atención al cliente, financiación, marketing etc.

¿Cómo y cuándo hacer sonar la campana?

De forma natural. No hay que escoger el momento más “conveniente” para anunciar una venta, simplemente hay que comunicarla cuando toca, esté quién esté en la oficina (Haya 2 o 10 personas delante en ese instante). Todo momento es perfecto para comunicar y “romper” la rutina con un nuevo logro.

“Si podemos crear un clima en el que cada individuo sienta que forma parte de un equipo y tiene la oportunidad de contribuir, habremos creado una situación para que la gente pueda hacer grandes cosas”.

David Novak

La iniciativa de la campana me lleva a pensar en las palabras de David Novak en su libro “Llevando a tu equipo contigo”. El escritor asegura en el texto que el trabajo en equipo “ayudará a establecer metas ambiciosas, motivar a los compañeros, celebrar los objetivos una vez conseguidos y repetir todo ello una y otra vez hasta que la excelencia se convierta en una constante de la cultura corporativa”.

Para Novak, la empresa debe trabajar en  un plan en el que se incluyan 3 pilares: estrategia, estructura y cultura. Nuestra campana se englobaría precisamente en la tercera idea de Novak, la de la cultura.

La estrategia es la encargada de identificar hacia donde se dirige la empresa mientras la estructura establece los procesos de trabajo. Estos dos pilares son indiscutibles y van de la mano en cualquier plan empresarial, sin embargo, el de la cultura sigue siendo un gran olvidado. Con crear cultura, Novak se refiere a la necesidad de crear un entorno que genere comportamientos deseables en el equipo de trabajo; comportamientos totalmente necesarios para lograr los objetivos.

Si te está gustando este post no olvides suscribirte a nuestra lista de distribución:

My tip for today

Cada equipo es un mundo y esta iniciativa puede no encajar en otros entornos de trabajo, pero cualquier idea orientada a comunicar y unir, será un éxito seguro. En el caso del Grupo Herencia, fue especialmente bienvenida porque nació dentro del propio equipo. De hecho, la campana pasó de estar decorando el salón de una de nuestras compañeras a convertirse en nuestra campana, la de todos, la de las alegrías. La mejor de las campanas.