Interlang y la gestión del estrés: un acercamiento a la filosofía Mindfulness

Con el 2018 retomamos nuestro camino. Después de un tiempo en el que hemos estado implementando muchas mejoras, sobre todo a nivel técnico, podemos reanudar nuestra actividad en el blog y contaros como vamos avanzando en nuestra partida.

Mi primera parada será en la casilla de Formación pero, para contextualizar esta formación a la que hago referencia, creo oportuno poneros en antecedentes…

Tiempo atrás, como consecuencia de una situación laboral estresante, comencé a exteriorizar síntomas físicos que reflejaban que algo no iba bien. Después de googlear la sintomatología en internet y ver un final certero y cercano de mi ser (no se si alguna vez habéis buscado a qué se pueden deber síntomas en internet. Si lo habéis hecho, seguro que sabéis de lo que hablo…) Los médicos me dijeron que no encontraban NADA. Pues bien, finalmente, parece que el cuadro que presentaba no era, ni más ni menos, que una bajada de defensas provocada por haber sufrido una larga temporada de estrés.

¿Habéis tenido algún problema similar? Son muchos los testimonios que podéis encontrar (sí, también en internet…) en los que se relatan casos como el mío.

En Interlang, como en casi todas las empresas, hay picos puntuales de actividad. Muchas veces no sabemos cómo gestionar el estrés que esto nos provoca y somatizamos a lo bestia cuando ya no podemos más.

Con el objetivo de ayudarnos a gestionar el estrés, se nos convocó a una formación muy MUY interesante y práctica. ¿Conocéis Mindfulness? Yo comencé a leer algo sobre el tema en esa etapa estresante que os he contado, cuando un médico me lo recomendó. Y pensaréis que cómo un médico te recomienda una disciplina/filosofía de vida en lugar de medicarte. Pues bien; se ha demostrado que es tremendamente eficaz.

Los Interlanguers, como nos hacemos llamar, inicialmente muy escépticos respecto a este tema y dudando si nos supondría, sobre todo, una pérdida de tiempo (que a su vez nos provocaría más estrés), nos metimos en una sala dispuesta con las sillas en círculo, una por cada participante. Allí nos esperaba Aisha, quien nos guió en esta sesión de introducción al Mindfulness.

De manera sosegada, transmitiéndonos una absoluta tranquilidad, nos mostró cómo, sin darnos cuenta, pasamos por la vida de puntillas, sin atender, sin observar, sin identificar las características de aquello que nos rodea. Fue tremendamente revelador darnos cuenta de ello a través de una práctica que ponía de manifiesto lo que, según los conceptos de Mindfulness, se denomina: modo hacer y modo ser.

Fuimos conscientes de que la mayor parte del tiempo vamos con el piloto automático puesto. ¿Nunca habéis ido conduciendo y habéis llegado a vuestro destino sin saber cómo habéis hecho el camino? Pues este fue uno de los ejemplos más representativos y más compartido.

En relación a esa forma de hacer las cosas de manera automática, realizamos una segunda practica con la que identificamos cómo los patrones conductuales de cada uno determinan nuestra forma de actuar, nuestra toma de decisiones. ¿Interfiere también en nuestras emociones? Esto último es sólo una reflexión personal que realizo mientras escribo…

Identificar las emociones, reconocerlas, aceptarlas y llegar a ser consciente de si estas emociones son un patrón (estresarse siempre frente a los cambios, por ejemplo) es otra de las prácticas que realizamos. Siempre he pensado que soy una persona capaz de pasar de 0 a 100, en el plano emocional, sin identificar los 99 pasos intermedios. Existen estímulos físicos que ponen de manifiesto tus emociones y que, en mi caso, pasan desapercibidos hasta que, de repente, estoy atrapada en una respuesta emocional sin saber cómo he llegado ahí.

Al final de la formación y, poniendo en común comentarios acerca de lo que habíamos tratado, Aisha nos habló de cómo el ser humano es el único animal que, habiendo pasado ya el peligro, continúa alerta. Esto nos lo contó a través de una historia ejemplificada con una cebra y un león

Efectivamente, esta breve introducción a la gestión del estrés a través del Mindfulness no va  a representar un cambio radical en nuestros patrones. Más bien se trata de un acercamiento a una visión consciente de nuestro mundo. El cambio llega (llegará…) con la práctica o como diría el poeta…“se hace camino al andar”

Creo que el ejemplo perfecto sería el de las dietas milagro. Hacer una buena dieta requiere esfuerzo y perseverancia. En el caso del Mindfulness, el proceso es el mismo.

Por el momento puedo decir que, al menos, comenzamos a ser conscientes del ahora.

My tip for today

Invierte todos los días 5 minutos de tu tiempo en preguntarte cómo estás, sin juzgarte. Podrás empezar a ver ciertas cosas de un modo diferente; siendo más consciente, al menos durante esos 5 minutos, de tu yo presente. El cambio comienza en uno mismo.

 

Ser consciente significa abandonar los juicios durante un tiempo, dejar de lado nuestros objetivos inmediatos para el futuro y tomar el modo presente como es y no como nos gustaría que fuera.

Mark Williams