Inmersión en el extranjero, una oportunidad clave para tus empleados

En los últimos años hemos visto cómo el conocimiento de un idioma ha ido convirtiéndose en un requisito (y no un valor añadido) para la consecución de un nuevo trabajo o un puesto mejor. Cada vez más, el uso del idioma ha ido extendiéndose, sobre todo, en el entorno laboral. Y, aunque en la actualidad casi todo el mundo tiene unos conocimientos mínimos de inglés, vivimos en un mundo globalizado y nadie está inmunizado a los múltiples términos anglosajones que trascienden fronteras extendiéndose a través de medios, redes sociales, etc. y terminan afincándose en nuestro vocabulario.

También es cierto que, aun con buen nivel, todos necesitamos mejorar nuestras habilidades comunicativas en otro idioma. Y te preguntarás cuál es la manera de conseguirlo… Pues yo tengo clara la respuesta… ¡UNA INMERSIÓN TOTAL!

Quizá no hayas tenido la ocasión hasta el momento de participar en un curso de inmersión en el extranjero (y por lo tanto no tengas muy claro en qué consisten estos cursos…) Por eso, esto es lo que quiero tratar en el post de hoy. Ya seas directivo, mando intermedio o empleado, quiero compartir contigo cuán enriquecedor es un curso de inmersión, tanto como experiencia como sapiencia; y si tu objetivo es que tu equipo, o tú mismo, podáis mejorar vuestras habilidades en el idioma, este tipo de programas se convierten en requisitos casi indispensables.

Mientras mayor es la isla del conocimiento, más grandes son las riberas del asombro.

Ralph M. Sockman

Seguro que piensas que soy una exagerada. Es lógico. Hace unos meses atrás yo pensaría lo mismo… Ahora, desde la experiencia, estoy convencida de mi afirmación. Entre las múltiples formaciones que se pueden ofrecer a los trabajadores de un equipo, esta oportunidad es única.

Hace un par de meses, desde la Dirección de Interlang, me dieron la oportunidad de viajar a Gales a visitar un centro dedicado a esta tipología de cursos. No solo lo visité, sino que me invitaron a asistir, como una alumna más, para vivir la experiencia real de un estudiante.

Participé en un curso de una semana con alumnos de otras nacionalidades y, si bien es cierto que puedo comunicarme perfectamente en inglés de manera escrita, he de reconocer mis dificultades a la hora de expresarme, por lo que fue un verdadero reto pasar una semana rodeada de personas que desconocían hasta cómo decir ‘Hola’ en castellano.

Los cursos están totalmente focalizados en la mejora de habilidades comunicativas (¡claro! No te queda otra…) Y, además, dirigido al entorno laboral; aunque aplicable, por supuesto, a la mejora del idioma en todos sus ámbitos ya que, aunque enfocado al mundo business, estos cursos se complementan con actividades sociales que te permiten conversaciones más distendidas con topics del día a día.

Pero no sólo hablo de mi experiencia en primera persona. Desde mi puesto organizando cursos de inmersión en el extranjero para profesionales, soy testigo de que éstos siempre resultan ser una experiencia positiva para los alumnos, y así nos lo trasladan.

Existe otra tipología de inmersión, en este caso nacional, que tiene una respuesta también muy favorable. Y es que, los beneficios de participar en un curso de inmersión son innegables. Aquí te dejo algunos de los más significativos:

  • Rompes barreras…

Nacionales, ¡está claro! Pero también comunicativas al tener que expresarte absolutamente todo el día en otro idioma. ¿Cómo hacerlo si no sabes? ¡He ahí el quid de la cuestión! Si no sabes cómo decir lo que quieres decir, vas a tener que buscar la forma de hacerlo. Y te aseguro que la encuentras.

 

  • Pegas un salto metafórico pero tangible…

Y es que no hay nada como tener la obligación de hacer algo para hacerlo. Las mejoras son notables desde el primer día; pues en cuestión de horas empiezas a sentirte, poco a poco, cómodo con el idioma.

  • Aprendes más que un idioma…

Ya que se trata de una inmersión, aprendes rasgos de la cultura que, aunque no te lo creas, son diferentes. Desayunos, comidas, cenas, descansos y también el programa social que proponen, y que es muy recomendable seguir, te permite vivir una experiencia muy completa.

 

  • Abres tu mente…

Y es que no hay nada como viajar (por supuesto es una valoración personal) y viajar solo, aunque sea un viaje totalmente organizado, es una experiencia que hay que vivir.

En el curso, los grupos se organizan con estudiantes de otras nacionalidades (nunca asistes a clases grupales con otro alumno de la misma nacionalidad) y quizá puedas ver como los estereotipos prefijados son (o no) reales. ¡Muy interesante!

Podría contarte mucho más y entrar en detalle en determinados aspectos, pero sinceramente, creo que es algo que hay que vivir.

My tip for today

Participar en un curso de inmersión es una inversión segura para ti, o para tus empleados si lo necesitan. Aportan múltiples beneficios, no solo idiomáticos, sino también a nivel de satisfacción laboral. Mejorarás tus habilidades comunicativas en otro idioma y, en el caso de tus empleados, les proporcionarás herramientas para desarrollar mejor su trabajo.